Videomensaje del Santo Padre con ocasión de su viaje apostólico a Egipto (25 de abril de 2017)

VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON OCASIÓN DE SU VIAJE APOSTÓLICO A EGIPTO

[28-29 DE ABRIL DE 2017]

 

Querido pueblo de Egipto:

Al Salamò Alaikum! / La paz esté con vosotros.

Con el corazón lleno de gratitud y rebosante de alegría visitaré dentro de pocos días vuestra amada Patria: cuna de civilización, don del Nilo, tierra de sol y hospitalidad, donde vivieron Patriarcas y Profetas, y donde Dios, Clemente y Misericordioso, Todopoderoso y Único, hizo resonar su voz.

Me siento realmente feliz de ir como amigo, como mensajero de paz y como peregrino al País que, hace dos mil años, dio refugio y hospitalidad a la Sagrada Familia, que huía de las amenazas del Rey Herodes (cf. Mt 2,1-16). Me siento honrado de visitar la tierra en la que habitó la Sagrada Familia.

Os saludo cordialmente y os agradezco vuestra invitación para visitar Egipto, al que vosotros llamáis «Umm il Dugna» / Madre del Universo.

Agradezco vivamente al Señor Presidente de la República, a Su Santidad el Patriarca Tawadros II, al Gran Imán de Al-Azhar y al Patriarca Copto–Católico por su invitación. Doy las gracias a cada uno de vosotros que me acogéis en vuestro corazón. Mi agradecimiento también a todas las personas que han trabajado, y están trabajando, para hacer posible este viaje.

Deseo que esta visita sea como un abrazo de consuelo y de aliento para todos los cristianos de Oriente Medio; un mensaje de amistad y de estima para todos los habitantes de Egipto y de la Región; un mensaje de fraternidad y de reconciliación para todos los hijos de Abrahán, de manera particular para el mundo islámico, en el que Egipto ocupa un lugar destacado. Espero también que contribuya eficazmente al diálogo interreligioso con el mundo islámico y al diálogo ecuménico con la venerada y amada Iglesia Copto-Ortodoxa.

Nuestro mundo, desgarrado por la violencia ciega —que también ha golpeado el corazón de vuestra querida tierra— tiene necesidad de paz, de amor y de misericordia. Tiene necesidad de agentes de paz y de personas libres y liberadoras, de gente valiente que sepa aprender del pasado para construir el futuro sin encerrarse en prejuicios. Tiene necesidad de constructores de puentes de paz, de diálogo, de fraternidad, de justicia y de humanidad.

Queridos hermanos egipcios, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres, musulmanes y cristianos, ricos y pobres…, os abrazo cordialmente y pido a Dios Todopoderoso que os bendiga y proteja vuestro País de todo mal.

Por favor, rezad por mí. Shukran wa Tahiahì! Gracias y ¡viva Egipto!