Reconciliación en la verdad y en la justicia-El llamamiento del Papa al final de la tercera jornada del viaje en Colombia

2017-09-09 L’Osservatore Romano

Para Colombia es la hora de la reconciliación: la hora «de sanar las heridas, de tender puentes, de limar diferencias», la hora «de apagar los odios, renunciar a las venganzas y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una auténtica cultura del encuentro fraterno». Este es el fuerte llamamiento que el Papa lanzó en Villavicencio el viernes, 8 de septiembre, al final de la tercera jornada del viaje en el país latinoamericano.

Frente a más de cuatrocientos mil fieles congregados en el parque Las Malocas, el Pontífice presidió el gran encuentro de reconciliación nacional, en presencia de exguerrilleros, militares y agentes, sentados junto a supervivientes de la violencia que, durante más de medio siglo, ha convertido la nación en un derramamiento de sangre. «La violencia genera violencia, el odio genera más odio y la muerte, más muerte», previno Francisco, exhortando a todos los habitantes del país a «romper esta cadena que parece ineludible. Y eso -explicó- es posible solo con el perdón y la reconciliación concreta».

Una invitación que también había resonado pocas horas antes, durante la misa para la beatificación de dos mártires hijos de la tierra colombiana: el obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, asesinado en 1989 y el sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, asesinado en 1948. «La reconciliación -había recordado el Papa en la homilía- no es una palabra que debamos considerar abstracta; si fuera así, portaría solo esterilidad, incluso mayor distancia». Reconciliarse significa, en cambio, «abrir una puerta a todas y cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto». Y cuando «las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de la paz».