Que todos sean uno, el Papa en el Encuentro Ecuménico

2012-09-16 Radio Vaticana

(RV).- Antes de llegar al aeropuerto y tras despedirse de la Nunciatura en Harissa, donde pernoctó en su estancia en Líbano, el Papa se trasladó al Patriarcado siro-católico de Charfet, donde tuvo lugar un encuentro ecuménico con los representantes de las otras iglesias cristianas del país. Esperaban al Santo Padre, los patriarcas ortodoxos y los representantes de las Confesiones protestantes del Líbano, junto a los Patriarcas católicos.

El Patriarca siro católico introdujo la asamblea con unas breves palabras y presentó al Santo Padre a cada uno de los representantes en este encuentro ecuménico, que tuvo un carácter privado. En el curso del evento, el Papa entregó a los líderes de las comunidades cristianas una copia de Exhortación Apostólica Postsinodal y dirigió unas palabras a los presentes, al final del mismo.

(Audio) Queridos hermanos, nuestro encuentro de esta tarde es un signo elocuente de nuestro deseo profundo de responder a la llamada del Señor Jesús, «que todos sean uno» (Jn 17,21). En estos tiempos inestables y proclives a la violencia, que experimenta vuestra región, es todavía más urgente que los discípulos de Cristo den un testimonio auténtico de su unidad, para que el mundo crea en su mensaje de amor, paz y reconciliación. Es un mensaje que todos los cristianos, y nosotros en particular, tenemos la misión de transmitir al mundo, y que adquiere un valor inestimable en el contexto actual de Oriente Medio.
Trabajemos sin descanso para que nuestro amor por Cristo nos conduzca paso a paso hacia la plena comunión entre nosotros. Para ello, debemos, por la oración y el compromiso común, volver sin cesar a nuestro único Señor y Salvador. Pues, como he escrito en la Exhortación apostólica Ecclesia in Medio Oriente, que he tenido el gozo de entregaros, «Jesús une a quienes creen en él y le aman, entregándoles el Espíritu de su Padre, así como el de María, su madre»

El Santo Padre ha extendido estas palabras de aliento a todas las Iglesias y Comunidades eclesiales presentes en esta región, para que ellas sean para todos los pueblos de la región un signo de la paz que viene de Dios y una luz que enciende su esperanza.