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Programa en español para Guinea Ecuatorial y África

2017-03-18 Radio Vaticana

Compartimos algunos momentos con el Papa Francisco

(RV).- «Que este encuentro reavive la comunión con el ministerio universal del Sucesor de Pedro», deseó el Papa Francisco a los peregrinos de tantas partes del mundo que participaron en su audiencia general, de la segunda semana de la Cuaresma 2017, en cuya catequesis reflexionó sobre la alegría de la esperanza cristiana.

Ésta fue la exhortación del Santo Padre en su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua española:

«En este tiempo de Cuaresma, los invito a que, alegres en la esperanza, reaviven en sus corazones el amor que han recibido de Dios y lo compartan con todos los hombres con obras de caridad sincera. Que Dios los bendiga».

Recordando que «el gran mandamiento, que nos ha dejado el Señor Jesús, es el de amar: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y toda la mente y amar al prójimo como a nosotros mismos», el Obispo de Roma reiteró «el que ama tiene la alegría de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Señor».

Poder amar es un ‘regalo’ es un don de Dios, debemos pedírselo y Él nos lo da con gusto, destacó asimismo el Papa, añadiendo luego que el Señor resucitado - que vive ‘entre’ nosotros y ‘con’ nosotros - es capaz de sanar nuestro corazón y que lo hace si se lo pedimos.

«La Cruz cristiana es la puerta de la resurrección». A través de la Cruz, Jesús llega a la resurrección definitiva, no como en la Transfiguración que duró un instante, enfatizó el Papa Francisco en la cita mariana dominical del II Domingo de Cuaresma, que nos presenta la Transfiguración del Señor.

Haciendo hincapié en que la Cruz de Cristo es un llamado al amor con el que Jesús se sacrificó para salvar a la humanidad del mal y del pecado, el Obispo de Roma introdujo el rezo a la Madre de Dios recordando que «la Virgen Santa ha sabido contemplar la gloria de Jesús escondida en su humanidad» y deseó que «Ella nos ayude a estar con Él en la oración silenciosa, a dejarnos iluminar con su presencia, para llevar en el corazón, a través de las noches más oscuras, un reflejo de su gloria».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)