Por qué el sacerdote molesta a la cultura mafiosa anticristiana

2012-07-03 L’Osservatore Romano

Actividad de entretenimiento para niños desarrollada por los jóvenes del Centro de acogida Padre Nuestro fundado por don Puglisi en 1991 La violencia, el odio, el abuso pueden matar el cuerpo pero no el alma. El martirio de don Giuseppe Puglisi, sacerdote palermitano asesinado en 1993, y también el de tantos  sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y laicas de todas las épocas, nacionalidades y culturas, son el ejemplo más elocuente de que al final Cristo tiene la última palabra. Don Puglisi fue asesinado porque era un cura de verdad: predicaba los valores evangélicos sin atenuarlos y sus palabras encontraban en los jóvenes interlocutores atentos y fascinados. Por eso molestaba a la mafia, cuya cultura es «intrínsecamente anticristiana». Entre los 16 decretos que el pasado 28 de junio el Papa autorizó a promulgar, el que concierne al martirio de don Puglisi tiene ciertamente una validez particularmente ejemplar. Hemos hablado de ellos con el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las causas de los santos, en esta entrevista a nuestro periódico.

Nicola Gori