​Por el final de todas las guerras - En el Regina Coeli el Papa habla de su peregrinaje a Fátima

2017-05-15 L’Osservatore Romano

«Doy gracias al Señor que me ha concedido dirigirme a los pies de la Virgen Madre como peregrino de esperanza y de paz». Lo dijo el Papa el día siguiente de su vuelta de Fátima, durante el Regina Coeli rezado en la plaza de San Pedro el domingo 14 por la mañana. «En Fátima –explicó– me he empapado en la oración del santo pueblo fiel, oración que allí fluye desde hace cien años como un río, para implorar la protección materna de María sobre el mundo entero». El Pontífice hizo referencia a la canonización de los pequeños Francisco y Jacinta: «he querido proponer a toda la Iglesia su ejemplo de adhesión a Cristo y el testimonio evangélico y además he querido proponer a toda la Iglesia el cuidado de los niños». En particular «ellos rezaban frecuentemente el Rosario, hacían penitencia y ofrecían sacrificios para que llegase el final de la guerra y por las almas más necesitadas de la divina misericordia». Y «también hoy hay mucha necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, para implorar el final de tantas guerras que hay por todos lados en el mundo y que se extienden cada vez más, así como además el final de los absurdos conflictos grandes y pequeños, que deforman el rostro de la humanidad». Después de la oración mariana hizo una reflexión encomendando «a María, Reina de la paz, el destino de las poblaciones afligidas por guerras y conflictos», en particular en Oriente Medio donde «muchas personas inocentes son duramente sometidas, tanto cristianas como musulmanas, o pertenecientes a minorías como los yazidíes, los cuales padecen trágicas violencias y discriminaciones». Y del «mensaje de paz» de Fátima el Papa habló también en el habitual rueda de prensa con los periodistas a bordo del avión de regreso a Roma.