Paz y justicia para Ucrania- El Papa denuncia el drama de la guerra que continua provocando sufrimiento en el país

2017-11-09 L’Osservatore Romano

«La aspiración a la justicia y a la paz» de la «querida nación ucraniana» fue relanzada por el Papa en la mañana del jueves 9 de noviembre. Recibiendo en audiencia a la comunidad del Pontificio colegio de San Giosafat en Roma, Francisco denunció «el drama de la guerra, que genera grandes sufrimientos sobre todo en las zonas afectadas, convertidas en aún más vulnerables por la severidad del invierno que se acerca». Y al respecto invocó la prohibición de «todo tipo de prevaricación, corrupción social o política»: todas estas realidades, advirtió, «de las que son siempre los pobres quienes pagan». Y si como no solo en Ucrania sino también en otros lugares «el mundo está herido por guerras y violencia», el Pontífice animó a quienes trabajan para «realizar una sociedad más justa y solidaria», con el deseo de que «sean sostenidos activamente por el compromiso concreto de las Iglesias, de los creyentes y de todas las personas de buena voluntad».

El encuentro tuvo lugar con ocasión del 85º aniversario de la construcción de la sede del instituto sobre la colina del Gianicolo, por deseo de Pío XI. El Papa Ratti, recordó el Pontífice, «se hizo promotor de una iniciativa que manifestaba la preocupación de los sucesores del apóstol Pedro por los fieles procedentes de zonas de sufrimiento o de persecución, que de esta manera podían sentirse en Roma como hijos amados, preparándose como diáconos y sacerdotes» de la Iglesia greco-católica, según una tradición que prevé el «sacerdocio célibe» y «el uxorado».

Recurriendo a una imagen sugerida por la panorámica que se disfruta desde la colina romana, el Papa invitó a los estudiantes a hacer que sus «corazones se amplíen siempre en horizontes amplios, que tengan la medida del mundo entero, donde muchos hijos e hijas de Ucrania se han extendido a lo largo de los siglos. Amad y custodiad vuestras tradiciones — recomendó — pero evitando cualquier forma de sectarismo. Y custodiad siempre, en la patria y fuera de ella, el sueño de la alianza de Dios con la humanidad, los puentes que reconcilian el cielo y la tierra y piden a los hombres aquí abajo aprender a amarse y a respetarse, abandonando las armas, las guerras y todo tipo de abuso».

Después de haber mencionado la importancia del diálogo ecuménico, el Papa hizo memoria de esos obispos y sacerdotes — algunos formados en el colegio de San Giosafat — «que han dado la vida, han sufrido persecuciones a causa de la fidelidad a Cristo y a la Sede apostólica». Finalmente Francisco confió conservar y venerar «un pequeño icono ucraniano de la Virgen de la ternura, regalo de vuestro arzobispo mayor cuando estábamos juntos en Buenos Aires» y compartió un recuerdo personal: el de «padre Stefano Chmil, después consagrado obispo a escondidas en Roma», conocido en 1949 en la capital argentina.