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Pan compartido- Ejercicios espirituales de la Curia romana en Ariccia

2016-03-09 L’Osservatore Romano

«La pedofilia y el apego al dinero son los dos comportamientos del clero que más hieren y enfadan al pueblo cristiano». Y«en cambio lo que lo hace feliz es el pan compartido», una Iglesia capaz de vivir la transparencia de Jesús que, «valiente como un héroe y tierno como un enamorado, no se ha dejado comprar por nadie y nunca ha entrado en los palacios de los poderosos si no como prisionero».

Con esta claridad se expresó el padre Ermes Ronchi en la sexta meditación de los ejercicios espirituales predicados al Papa y a la Curia romana, el miércoles 9 de marzo por la mañana en la capilla de la Casa del Divino Maestro de Ariccia, denunciando también el escándalo del hambre en el mundo y exhortando a luchar contra el desperdicio de alimentos.

Para la reflexión partió de la pregunta de Jesús a sus discípulos: «¿Cuántos panes tenéis?» (Mc 6, 38; 8,5; Mt 15, 34). «El signo del pan», señaló el padre Ronchi, en el Evangelio «es el que más se repite por ser el de más carga simbólica». Centrándose en la Iglesia, el predicador advirtió del peligro de considerarla como «una institución que repite desde hace milenios las mismas palabras y los mismos ritos; un centro que busca producir un consenso o una agencia de calificación que pone nota a la vida moral de las personas». La Iglesia, comentó, «es una madre que protege la vida en todas sus formas, anuncia a todos que es posible vivir mejor y que Jesús posee la clave».

«La Iglesia —prosiguió— es Jesús-discípulos-y-multitud, todos juntos, pero con algo que pasa de mano en mano, que los mantiene unidos entre sí y vivos juntos: no son dogmas o preceptos, es el pan y la compasión, ambos bienes divinos».