​Nunca me he sentido solo - El Papa recibe al salesiano secuestrado en Yemen

2017-09-13 L’Osservatore Romano

Se arrodilló en el suelo para besar los pies del Papa, que lo ayudó enseguida a levantarse y le besó las manos: esta imagen narra el encuentro del Pontífice con don Thomas Uzhunnalil, el salesiano indio liberado después de haber sido secuestrado durante un ataque terrorista, hace más de dieciocho meses, en Yemen. Francisco lo acogió en Santa Marta, la mañana del 13 de septiembre, después de la audiencia general. Lo abrazó y alentó, asegurándole que continuará rezando por él así como ha hecho durante su secuestro. Y, visiblemente conmovido, lo bendijo.

Por su parte don Tom, como es familiarmente llamado, dio las gracias al Pontífice confiándole haber «rezado cada día por él, ofreciendo sus sufrimientos precisamente por su misión y por el bien de la Iglesia». Palabras que han tocado al Papa. El religioso, secuestrado el 4 de marzo de 2016 en Aden en el ataque terrorista a una casa para ancianos de las Misioneras de la caridad, también confió «que no ha podido celebrar la eucaristía». Pero «cada día —contó a L’Osservatore Romano— repetía dentro de mí, en mi corazón, toda las palabras de la celebración». Don Tom aseguró que ahora continuará «rezando por todos aquellos que le han estado cerca espiritualmente». Con un recuerdo particular por las cuatro religiosas y las doce personas asesinadas en el momento de su secuestro.

Particulares expresiones de gratitud tuvo don Tom para el gobierno de Omán que ha trabajado para obtener su liberación. Y la Santa Sede, por su parte, había ya expresado en un comunicado la propia viva gratitud a «quienes han trabajado por su hallazgo, en particular, su majestad el sultán de Omán y las autoridades competentes del sultán». Acompañando al salesiano estaba el cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay. «Después de esta terrible experiencia —explicó el purpurado— el mensaje esencial que don Tom tiene que lanzar es que “Jesús es grande y nos ama”». Le hace eco el sacerdote, que confirma: «Verdaderamente, cada día, he sentido a Jesús junto a mí, siempre he sabido y escuchado en mi corazón que no estaba solo». Ahora el religioso se quedará en Roma para algunos reconocimientos médicos, acogido por la comunidad salesiana guiada por el rector mayor. Sus condiciones de salud «son buenas», precisa el cardenal Gracias, asegurando que «en el periodo de su cautiverio no ha tenido particulares problemas y ha sido bien tratado». De cincuenta y siete años, originario de Kerala, el salesiano cuenta que ha sido educado en la fe cristiana por la familia, profundamente católica. Su tío Mateo, fallecido en 2015, también él salesiano, fundó la misión en Yemen. Y en el momento del secuestro don Tom se encontraba en el país ya desde hacía cuatro años.