Mensaje para la Campaña de Fraternidad 2017 de la Iglesia en Brasil (15 de febrero de 2017)

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CAMPAÑA DE FRATERNIDAD 2017 DE LA IGLESIA EN BRASIL

¡Queridos hermanos y hermanas de Brasil!

Deseo unirme a vosotros en la Campaña de la Fraternidad que, en este año 2017, tiene como tema: «Fraternidad: ecosistemas brasileños y defensa de la vida», animándoos a ampliar la conciencia de que el desafío global, que toda la humanidad está afrontando, exige la implicación de cada persona junto a la actuación de cada comunidad local, como por otro lado he subrayado en varios puntos de la encíclica Laudato si', sobre el cuidado de nuestra casa común.

El creador ha sido prodigioso con Brasil. Le ha concedido una diversidad de ecosistemas que le confieren extraordinaria belleza. Pero, lamentablemente, están presentes también los signos de la agresión a la creación y del degrado de la naturaleza. Entre vosotros la Iglesia ha sido una voz profética en el respeto y en el cuidado hacia el ambiente y los pobres. No solo ha llamado la atención sobre los desafíos y los problemas ecológicos, sino que también ha indicado sus causas y sobre todo ha indicado caminos para su superación. Entre las muchas iniciativas y acciones, me gusta recordar que ya en 1979 la Campaña de la Fraternidad, que tenía como tema «Por un mundo más humano», había elegido como lema: «Preserva lo que es de todos». Así, ya en ese año la Conferencia episcopal brasileña expresaba a la sociedad brasileña su preocupación por las cuestiones ambientales y por el comportamiento humano respecto a los dones de la creación.

El objetivo de la Campaña de la Fraternidad de este año, inspirado en un pasaje del Libro del Génesis (cf. 2. 15) es custodiar la creación, de forma particular los ecosistemas brasileños, dones de Dios, y promover relaciones fraternas con la vida y la cultura de los pueblos, a la luz del Evangelio. Ya que «no podemos dejar de considerar los efectos de la degradación ambiental, del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas» (Laudato si’, n. 43), esta Campaña invita a contemplar, admirar, ser agradecidos y respetar la diversidad natural que se manifiesta en los distintos ecosistemas de Brasil —un verdadero don de Dios— a través de la promoción de relaciones que respetan la vida y la cultura de los pueblos que viven en ellos. Es precisamente este uno de los desafíos más grandes en cada rincón de la tierra, también porque el degrado del ambiente está siempre acompañado de injusticias sociales.

Los pueblos originarios de cada ecosistema, o que tradicionalmente viven allí, nos ofrecen un ejemplo claro de cómo la convivencia con la creación puede ser respetuosa, portadora de plenitud y de misericordia. Por eso es necesario conocer y aprender de estos pueblos y de sus relaciones con la naturaleza. Será así posible encontrar un modelo de sostenibilidad que pueda ser una alternativa al deseo desenfrenado de lucro que agota los recursos naturales y hiere la dignidad de los pobres.

Cada año la Campaña de la Fraternidad se desarrolla en el tiempo fuerte de la Cuaresma. Se trata de una invitación a vivir con mayor conciencia y determinación la espiritualidad pascual.

La comunión en la Pascua de Jesucristo es capaz de suscitar una conversión permanente e integral que es, al mismo tiempo, personal, comunitaria, social y ecológica. Reitero por tanto lo recordado con ocasión del Año Santo Extraordinario: la misericordia exige «volver a dar dignidad a cuantos han sido privados de ella» (Misericordia vultus, n. 16).

Una persona de fe que celebra en la Pascua la victoria de la vida sobre la muerte, en el tomar conciencia de la situación de agresión a la creación de Dios en cada uno de los ecosistemas brasileños, no podrá permanecer indiferente.

Deseo a todos un fecundo camino cuaresmal y rezo a Dios para que la Campaña de la Fraternidad 2017 llegue a sus objetivos.

Invocando la compañía y la protección de Nossa Senhora Aparecida sobre todo el pueblo brasileño, en particular en este Año mariano, imparto una especial Bendición Apostólica y os pido que no dejéis de rezar por mí.

Vaticano, 15 de febrero 2017

FRANCISCUS PP.