La música sacra nos dona el sentido de la gloria de Dios, el Papa a los participantes en el Congreso sobre Música e Iglesia

2017-03-04 Radio Vaticana

(RV).- El Papa Francisco recibió este sábado a los participantes en el Congreso sobre “Música e Iglesia: culto y cultura a 50 años de la Musicam sacram”, organizado por el Consejo Pontificio de la Cultura y por la Congregación para la Educación Católica, en colaboración con el Pontificio Instituto de Música Sacra y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo San Anselmo.

En el discurso que les dirigió, Francisco empezó notando que medio siglo después de la Instrucción Musicam sacram, este encuentro ha querido profundizar, en una óptica interdisciplinar y ecuménica, la actual relación entre la música sacra y la cultura contemporánea, entre el repertorio musical adoptado y usado por la comunidad cristiana y las tendencias musicales prevalentes.

“El primer documento emanado por el Concilio Vaticano II fue la Constitución sobre la liturgia Sacrosanctum Concilium. Los Padres Conciliares advertían la dificultad de los fieles al participar en una liturgia de la que no comprendían plenamente el lenguaje, las palabras y los signos. Para concretar las líneas fundamentales trazadas por la Constitución, fueron emanadas Instrucciones, entre las que se encuentra precisamente aquella sobre la música sacra”, precisó el Pontífice, añadiendo que es aún de gran actualidad la premisa de la mencionada Instrucción: “La acción litúrgica reviste una forma más noble cuando es celebrada en canto, con los ministros de cada grado que desarrollan el propio oficio, y con la participación del pueblo. En esta forma, de hecho, la celebración adquiere una expresión más alegre, y el misterio de la sacra Liturgia y su naturaleza jerárquica y comunitaria son manifestados con mayor claridad”.

El Papa observó también que varias veces el Documento, siguiendo las indicaciones conciliares, pone en evidencia la importancia de la participación de toda la asamblea de los fieles, definida “activa, consciente, plena”, y subraya con mucha claridad que la verdadera solemnidad de una acción litúrgica no depende tanto de la forma más rica del canto y del aparato más fastuoso de las ceremonias, que más bien de la forma digna y religiosa de la celebración. Se trata, sobre todo, de participar intensamente en el Misterio de Dios, en la “teofanía” que se cumple en toda celebración eucarística, en la que el Señor se hace presente en medio de su pueblo.

“Al respecto, emerge una doble misión que la Iglesia está llamada a  perseguir, especialmente a través de aquellos que trabajan en este sector. Se trata, por una parte, de salvaguardar y valorizar el rico y multiforme patrimonio heredado del pasado, utilizándolo con equilibrio en el presente.  Por otra parte, es necesario hacer que la música sacra y el canto litúrgico sean plenamente ‘inculturados’ en los lenguajes artísticos y musicales de la actualidad. Que sepan encarnar y traducir la Palabra de Dios en cantos, sonidos, armonías que hagan vibrar el corazón de nuestros contemporáneos, creando también un oportuno clima emotivo, que disponga a la fe y suscite la acogida y la plena participación al misterio que se celebra. Para favorecer este recorrido, es necesario promover una adecuada formación musical, también en todos los que se preparan al sacerdocio, en diálogo con las corrientes musicales de nuestro tiempo, con las instancias de las diversas áreas culturales, y en actitud ecuménica”.

A los participantes en el simposio el Obispo de Roma agradeció por su empeño en el ámbito de la música sacra.  “Los acompañe la Virgen María, que en el Magnificat ha cantado la santidad misericordiosa de Dios”. Finalizando su discurso, Francisco los estimuló a no perder de vista el importante objetivo de ayudar a la asamblea litúrgica y al pueblo de Dios a percibir y a participar, con todos los sentidos, físicos y espirituales, del misterio de Dios. “La música sacra y el canto litúrgico tienen la tarea de donarnos el sentido de la gloria de Dios, de su belleza, de su santidad”.

(RC-RV)

 

 

(from Vatican Radio)