En la base del humanismo hebreo

2017-08-10 L’Osservatore Romano

El Dios de la Biblia pide la absoluta confianza y devoción pero responde a tal confianza con un pacto recíproco de confianza en el hombre, Abraham, representante de toda la humanidad. Será la confianza de Dios en el hombre que haga crecer y desarrollar en él una moralidad universal de respeto por toda vida humana creada por Dios. Aplicando la emotividad de la razón universal, el carácter divino del mismo hombre resplandece aún más. 

Este mensaje bíblico y esta antropología bíblica son interpretadas por Midrash en una relación complicada de respeto y envidia entre Adán y los ángeles que no pueden hacer otra cosa que mostrar respeto al hombre que contiene en sí la imagen divina. Y que, cuando lo ven caminar, nos cuenta el Midrash, se inclinan delante de él como si fuera la divinidad misma que se presenta.

Tal conciencia de la dimensión divina del hombre estará después en la base del humanismo hebreo desarrollado por el pensamiento hebreo post kantiano. El hombre, su mente y estructura potencial contienen en sí esta dimensión divina universal capaz de razonar y encontrar una moral y un modo de razonar universal.

En este debate quiero ver la apertura de una nueva dimensión, una nueva epistemología y teología sobre la relación entre moral divina y moral humana, enorme y fundamental capítulo sobre la reciprocidad de la fe y del hecho entre el Dios del universo y el hombre. Abraham, como representante de la humanidad, se convierte en interlocutor del divino también en materia de justicia de la parte del hombre no solo como forma e imagen sino también y sobre todo en los contenidos. El hombre aliado del divino tiene derecho también a la palabra y a la reflexión sobre la moralidad, si no sobre la religiosa, sobre la cívica.

De Joseph Levi