El profesor que defendía a la persona
Inspirador y redactor de las encíclicas de Juan XXIII Mater et
magistra y Pacem in terris, así como de la declaración conciliar
Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa, Pietro Pavan
(1903-1994, creado cardenal en 1985) desempeñó un papel relevante también en la
segunda parte del pontificado del Papa Pacelli, sobre todo en el ámbito de la
doctrina social. Sobre estos aspectos de la obra de Pavan, tal vez menos
conocidos, se concentra el libro Pietro
Pavan.
La metamorfosi della dottrina sociale nel pontificato di Pio XII (Bolonia,
il Mulino, 2011, 360 páginas) de Caterina Ciriello. Recurriendo a una rica
documentación de archivo, en buena parte inédita, la autora nos presenta un
retrato completo de Pavan.
El compromiso social de Pavan se desarrolló de un modo más notable en las décadas que siguieron a la segunda guerra mundial. En efecto, por un lado contribuyó a la reconstrucción intelectual y moral italiana, entretejiendo una densa trama de relaciones, a menudo amistosas, con gran parte de la clase política del país. Por otro, Pavan se esforzó por difundir, tanto en los ambientes eclesiásticos como entre los laicos, los principios de una doctrina social fundada en la justicia distributiva, el bien común y la afirmación de la dignidad de la persona, también en el campo económico. Su contribución resultó fundamental para la organización y la promoción de las Semanas sociales, de las que fue secretario primero y vicepresidente después.
Los temas de la persona y del trabajo estuvieron siempre en el centro de la reflexión del profesor Pavan, como solía llamarlo Juan Pablo II, que los creó cardenal en 1985 y le encomendó la redacción de la encíclica Laborem exercens.




