Editorial - ​El Papa para este tiempo

2017-03-14 L’Osservatore Romano

Empieza el quinto año del pontificado y Francisco ha aprovechado de nuevo la oportunidad que le ha brindado la pregunta directa de un niño, en una parroquia romana, para reflexionar sobre el servicio papal, respondiendo con palabras simples y radicales: «Jesús elige a quien quiere que sea el Papa en este tiempo; en otro tiempo elige otro, y otro, y otro». Abriéndose enseguida después a una confidencia: «A mí me gusta, y me gustaba también cuando era párroco en una parroquia, rector de la facultad y también párroco, las dos cosas, me gustaba mucho. Me gustaba también dar clases de catequesis, la misa de los niños, me gustaba. Siempre, ser sacerdote es una cosa que a mí me ha gustado mucho».

Esta sabiduría del Pontífice, sencilla e inmediata, impresiona porque deja ver una sinceridad de vida que se presenta de manera que te desarma. «Lo que Dios quiere, lo que el Señor te da es bonito, porque cuando el Señor te da una tarea para hacer –un trabajo, ser pastor de una parroquia, o de una diócesis o ser el Papa, pastor– ahí, te da una tarea» añadió, dirigiéndose luego a los niños sobre la misión de los párrocos y obispos: no solo llevar la paz, sino «enseñar la palabra de Dios, dar catequesis». He aquí que quien quiere entender de verdad a Bergoglio debe tener en cuenta estas respuestas, dejando caer caricaturas malvadas y «chismorreos» peligrosos porque son destructivos, o peor aún diabólicos, en sentido etimológico de la palabra (diàbolos precisamente significa “calumniador” o “aquel que divide”).

Claro, en los medios de comunicación no es fácil encontrar todo lo que Francisco dice, pero para que hubiera honestidad sería preciso que al menos los periodistas y los llamados “líderes de opinión” lo tuvieran en cuenta, para hacerse una idea fiable de quién es verdaderamente el Pontífice, y para no transmitir imágenes que sin embargo están lejos de la realidad. Más aún cuando el mismo Bergoglio había delineado, poco antes del inicio del Cónclave, el perfil del nuevo Papa, «un hombre que, a través de la contemplación de Jesucristo y de la adoración de Jesucristo, ayude a la Iglesia a salir de sí misma hacia las periferias existenciales». Por consiguiente un Pontífice misionero.

Y misionero se está confirmando Francisco cada día que pasa, radicado en la oración y en la meditación, como explicó una vez más a los niños deseosos de conocerle de verdad, a diferencia de muchos adultos. «Un momento muy bonito para mí —a mí me gusta mucho— es cuando puedo rezar en silencio, leer la Palabra de Dios: me hace mucho bien, me gusta mucho» dijo, añadiendo al final, para quienes todavía no hubieran entendido: «yo estas cosas se las digo a los niños, ¡para que las oigan también los grandes!».

Por otro lado, Bergoglio invitó a rezar por Benedicto XVI desde los primeros tiempos de su Pontificado, cuando rezó junto a los fieles el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria, pidiendo luego «la oración del pueblo» por su obispo, y concluyendo su primer e inolvidable discurso con una petición luego solicitada continuamente, y con el anuncio de un gesto que se ha vuelto también familiar: «rezad por mí y ¡hasta pronto! Nos vemos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen, para que custodie toda Roma».

g.m.v