El mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma

2014-02-04 L’Osservatore Romano

La pobreza de Jesús «nos libera y nos enriquece». Lo afirma el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma publicado el martes 4 de febrero, por la mañana. Un mensaje centrado en la pobreza, y en especial en la pobreza de Cristo. El Papa, en efecto, comienza explicando que Jesús «se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza», como dice el tema del mensaje, tomado de la segunda carta a los Corintios. La opción de la pobreza por parte de Cristo, afirma el Pontífice, nos sugiere que existe una dimensión positiva de la pobreza.

Pero, se pregunta el Santo Padre, ¿qué es esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos hace ricos? «Es precisamente —responde— su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros como el buen Samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino». La pobreza de Cristo «es la mayor riqueza».

Así, el Papa se centra en la diferencia entre pobreza y miseria. Y precisa que «la miseria no coincide con la pobreza», porque «la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza». El mensaje destaca tres tipos de miseria: material, moral y espiritual. La miseria material es la que habitualmente se le llama pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana. La miseria moral «consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado». Muchas personas, añadió, se ven obligadas a vivir estas miserias por condiciones sociales injustas, por la «falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa». Es más, «en estos casos —escribe el Pontífice— la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente». Y «esta forma de miseria es causa de ruina económica».

La miseria espiritual, por último, «nos golpea cuando nos alejamos de Dios».

Para combatir estas miserias, concluye el Papa, existe un solo modo: conformarse a Cristo «que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza».

El texto completo del mensaje del Papa