Duelo literario entre cristianos y paganos

2012-07-11 L’Osservatore Romano

Si no hay estudiante de letras clásicas que no conozca las dos beneméritas colecciones (griega y latina) de las «Belles Lettres» -marcadas respectivamente por las inconfundibles estilizaciones del búo en campo amarillo y de la loba en campo color naranja-, en cambio es menos conocida fuera de Francia la presencia de la editora en diversos ámbitos, desde el Medioevo, pasando por los clásicos modernos y contemporáneos, hasta la expansión prácticamente sin confines de los últimos treinta años. Los «Budés» amarillos y color naranja fueron lanzados inmediatamente después de la primera guerra mundial por la Asociación Guillaume Budé (el eruditísimo humanista a quien Erasmo llamó «prodigio de Francia»), para no obligar a los lectores a recurrir a las dominantes ediciones críticas alemanas, sin competencia en la segunda mitad del siglo XIX y más allá. Así, en la euforia patriótica de la posguerra, la prensa de la época acogió la colección de los clásicos, finalmente presentados en original con su traducción enfrente, incluso como la segunda derrota de Alemania. Entre los millones de clásicos vendidos destacan Cicerón, que él solo ocupa cincuenta volúmenes, y los best seller Hesíodo en griego y Ovidio en latín. Pero es fundamental la excelente edición de la Biblioteca de Focio coordinada por René Henry en nueve tomos. Y, en la colección histórica, desde hace algunos meses proyecta una nueva luz sobre la cultura tardo-antigua Stéphane Ratti con la colección de estudios Polémiques entre païens et chrétiens (París, Les Belles Lettres, 2012, 289 páginas), polémicas donde ambas partes empleaban refinadas formas literarias para defender sus propias convicciones religiosas.

g.m.v