ASIA/MYANMAR - Los católicos: “Después de la visita del Papa, nos toca a nosotros construir la paz y la justicia”

Yangon – “El viaje del Papa Francisco ahora deja un papel y una responsabilidad más claros para la comunidad de católicos en Myanmar: dar, en el espíritu del Evangelio, una contribución a la paz, la justicia, el desarrollo y la educación en nuestro querido país. Ahora es nuestro turno. Somos conscientes de vivir en una fase histórica de transición, que también es delicada. Debemos ser pacientes, ya que los procesos iniciados, incluido el democrático, son lentos. Debemos adoptar un enfoque gradual y proceder paso a paso, sin forzar nuestra mano”: lo dice a la Agencia Fides el obispo Raymond Saw Po Ray, que dirige la diócesis de Mawlamyine y es presidente de la Comisión “Justicia y paz” de la Conferencia de obispos católicos de Myanmar, expresando el espíritu que está viviendo la comunidad católica birmana.
El obispo revela: “La visita de Francisco ha permitido a los birmanos comprender mejor quién es realmente el Papa y conocer mejor a la Iglesia Católica Casi tengo la impresión de que ha hecho más su presencia en tres días que una historia de siglos. Y luego nos ha permitido entender la diferencia entre católicos y cristianos de otras denominaciones, a veces difícil de subrayar en un país con una mayoría budista”.
“Su presencia ha sido un gran estímulo para la comunidad católica en Birmania: estamos verdaderamente felices, confortados, fortalecidos en la fe. Ha sido algo que nunca hubiéramos esperado: realmente un gran regalo de Dios”, continúa. “Incluso los budistas han apreciado enormemente la humildad, la simplicidad, la acogida de Francisco a los demás y el diálogo con todos. Su viaje también tendrá un efecto positivo en la vida de la Iglesia católica birmana” observa Mons. Saw Po Ray.
“El tema de la reconciliación con las minorías étnicas es muy importante – señala el obispo de Mawlamyine - las minorías cristianas como Kachin han sentido la cercanía del Papa y ha quedado claro que la causa de los conflictos con las minorías no es el factor religioso. Sobre el caso de los Rohingya, hoy en la nación hay una nueva perspectiva. El respeto por la dignidad humana es central y todos esperamos que, con buena voluntad, podamos comenzar el proceso para hacer que regresen los refugiados. Por supuesto, debemos liberarnos de las manipulaciones políticas o mediáticas y de las fuertes presiones internacionales que a veces pueden tener un efecto negativo en nuestro país. Creo que la clave es el mensaje que nos dejó el Papa: sanar las heridas de la nación, trabajar y caminar juntos por el bien del país. Desde aquí podemos comenzar de nuevo. Como cristianos, continuamos orando y actuando, en el espíritu del Evangelio, para construir un horizonte de paz y justicia en nuestra querida nación”.