ÁFRICA/REP. CENTROAFRICANA -Crímenes de guerra: “La justicia es esencial para la cohesión social y para la paz”

Bangui - “Creo que puede ser una ventaja conjugar la justicia interna de Centroáfrica con la que administra la Corte Penal Internacional”, asegura el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, capital de República Centroafricana, en una entrevista a Centrafrique Espoir.

La Corte Penal Internacional investiga “una lista interminable” de crímenes contra la Humanidad cometidos en Centroáfrica antes, durante y después de la guerra civil que estalló en 2012 cuando la coalición rebelde Seleka fijó como su objetivo al presidente François Bozizé, iniciando un período de inestabilidad que todavía dura. La CPI ha condenado a Jean-Pierre Bemba, ex vicepresidente de la República Democrática del Congo, por las atrocidades que, entre finales de 2002 y comienzos de 2003, cometieron sus tropas leales al entonces presidente centroafricano Ange-Félix Patassé, que después resultó derrocado por Bozizè el 15 de marzo 2003.

El país sufre una larga serie de crímenes y sufrimientos que constituyen un difícil obstáculo en el camino de la paz y de la reconciliación. “Es importante que el ser humano se dé cuenta del mal que ha cometido contra su hermano”, señala el cardenal Nzapalainga. “La justicia, -que puede privar por un tiempo de la libertad-, es un valor positivo que ayuda a reflexionar y a madurar en humanidad. Es necesario decir no a la impunidad, al ciclo infernal de violencia y al hecho de que los verdugos se conviertan en víctimas y las víctimas en verdugos. De este ciclo no se sale. Es necesario poner límites y no tiene que estar nada por encima de la ley”, subraya. El cardenal cree que junto con la acción penal del CPI es necesario considerar también la justicia centroafricana.

“Creo que ganaremos al combinar las dos formas de justicia. Porque hay personas en las aldeas que no pueden acudir a la CPI cuya sede está en Holanda. Por lo tanto es necesario que la justicia desempeñe su papel a nivel local. Es esencial para la cohesión social”, subraya el cardenal. En cuanto al perdón para los verdugos, el purpurado recuerda que “el perdón no excluye la justicia, al contrario. Quienes han cometidos los crímenes deben reconocerlos. Pedimos simplemente que los unos y los otros reconozcan que han hecho daño. El perdón viene a continuación, como una gracia que llega”, concluye.