A los delegados de la "Conferencia Mundial de Religiones por la Paz" (18 de octubre de 2017)

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SALUDO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS DELEGADOS DE LA "CONFERENCIA MUNDIAL DE RELIGIONES POR LA PAZ"

Salida del Aula Pablo VI
Miércoles, 18 de octubre de 2017

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Queridos amigos:

Os doy mi cordial bienvenida y os agradezco vuestra visita. Doy las gracias al cardenal Tauran por su presentación.

La paz es también una tarea urgente en el mundo de hoy donde tantas poblaciones están laceradas por las guerras y la violencia. La paz es, al mismo tiempo, un don divino y un logro humano. Por eso, los creyentes de todas las religiones están llamados a invocarla e interceder por ella; y todos los hombres de buena voluntad, especialmente los que tienen cargos de responsabilidad, están llamados a trabajar por ella, con el corazón, con la mente y con las manos, sí, porque la paz se construye de manera "artesanal". En este trabajo, la paz y la justicia se construyen juntas.

En la construcción de la paz, las religiones, con sus recursos espirituales y morales, tienen un papel especial e irreemplazable. No pueden tener una actitud neutral y, mucho menos, ambigua con respecto a la paz.

El que comete violencia o la justifica en nombre de la religión, ofende gravemente a Dios, que es paz y fuente de la paz, y ha dejado en el ser humano un reflejo de su sabiduría, su potencia y su belleza.

Expreso mi aprecio y gratitud por la obra de Religions for peace ; brindáis un servicio precioso tanto a la religión como a la paz, porque las religiones están destinadas por su naturaleza a promover la paz a través de la justicia, la fraternidad, el desarme y el cuidado de la creación.

Hace falta también entre las religiones un esfuerzo común de colaboración para promover la ecología integral. La Biblia nos ayuda en esto, remitiéndonos a los ojos del Creador, que "vio todo cuanto había hecho, y he aquí que estaba muy bien" (Génesis 1,31). Las religiones cuentan con recursos para favorecer juntas el progreso de una alianza moral que promueva el respeto de la dignidad de la persona humana y el cuidado de la creación.

Gracias a Dios, tenemos muchos buenos ejemplos en diversas partes del mundo sobre la fuerza de la cooperación interreligiosa para oponerse a los conflictos violentos, para promover el desarrollo sostenible, para proteger la tierra. ¡Continuemos por este camino! Confiemos en la ayuda del Todopoderoso y en la buena voluntad de los creyentes y de muchas otras personas.

Dios os bendiga y haga fecundo vuestro esfuerzo en pro de la paz.

Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 18 de octubre de 2017.