Mensaje del Santo Padre a los participantes en el congreso “Pablo VI, el Papa de la modernidad: justicia entre los pueblos y amor a Italia”

Publicamos a continuación el mensaje que el Santo Padre Francisco ha enviado a los participantes en el congreso “Pablo VI, el Papa de la modernidad: justicia entre los pueblos y amor a Italia”,  celebrado ayer y promovido y organizado por  la basílica de San Pablo Extramuros, la cátedra de Derecho eclesiástico de la Universidad de Roma Tres en colaboración con la abadía de los benedictinos

Mensaje del Santo Padre

Al Prof. Abog. Carlo Cardia He sabido que esta mañana se celebra en Roma el congreso dedicado a  dedicado a "Pablo VI, el Papa de la modernidad". Quisiera dirigir un cordial saludo a las autoridades religiosas y civiles presentes y a todos los participantes, especialmente a los muchos estudiantes, y expresar mi gratitud a los ilustres oradores y a los organizadores de la iniciativa. Han pasado cincuenta años desde la promulgación de la Encíclica Popolorum Progressio , que quiso ser un " “solemne llamamiento para una acción concreta en favor del desarrollo integral del hombre y del desarrollo solidario de la humanidad" y  (n. ° 5). Ese llamamiento resuena urgente también en nuestros días mientras la pobreza se extiende y la paz se  olvida diariamente en muchas partes del mundo. Para construirla, es necesario eliminar las causas de la discordia, “principalmente las injusticias"; la paz entre los hombres, de hecho, es "obra de la justicia" ( Gaudium et spes , 83; 78). Por eso, vuestra  reflexión, centrada en "la justicia entre los pueblos", es particularmente actual. Está inspirado en ese "Evangelio en marcha" que pide que  la  caridad, la fe y la esperanza cristianas salgan al encuentro del hombre por  los caminos actuales.

El congreso  también aborda el tema del "amor a Italia". Amor e Italia son dos palabras felizmente unidas, tanto por el afecto discreto y atento que Pablo VI  demostró siempre al país amado, y porque el alma más genuina del pueblo italiano atestigua que la solidaridad y la proximidad son los cimientos irrenunciables  de la comunidad humana. Sostienen, efectivamente, ese humanismo auténtico, que es siempre moderno y que no debemos cansarnos de reelaborar y promover en todas las épocas , so pena del detrimento de nuestra propia dignidad.

Formulo mis  mejores deseos para el buen desarrollo del congreso que honrará al beato Pablo VI,  espero que suscite sobre todo gérmenes de bien renovados y fecundos e  imparto de  corazón  la bendición apostólica.